martes, abril 10, 2007

Vix luminare

en el principio, el granizo fue la salvación
de lágrima molecular, yo al abandono

yo y mis pequeños bebés de memoria
comiendo frutas en el almacén angelical
yo y la sangre fluctuante
en los pasillos entre huesos

la parte interna, de agua fibrosa
vernácula y divina
entregando el cuerpo

yo y los terremotos cambiantes
pulverizada azúcar bajo los párpados
yo y las palabras muertas
todas perdidas bajo las uñas

yo y un alrededor mío
marcando el cielo expuesto al vacío, de plenitud laureal

yo perversa
arañando el barco
junto a los pájaros
y a los árboles desterrados

yo y la multitud erotizada
idiomatizada

tajeando la piel
con la semi conciencia plural
de lo inabarcable del pulso acuarel

y como principio,
yo y un final
yo y otro comienzo.