jueves, agosto 05, 2010

no imagino una ciudad donde no haya un mar
que reconozca la escala musical de mis cavernas

allá, en lo hondo, es lo más cerca que podemos estar,
esperando que la tierra se moje con una lluvia inexistente

3 comentarios:

scalisto dijo...

Me gusta, me gusta! (Aunque hay una parte mía que pide a gritos "fantasmal" en lugar del polisílabo final, pero no le haré caso, no soy pueta!)

stan dijo...

no, está perfecto asi.



lau, dejate de estar volviendo, quedate de una vez y ya, ya me estoy sintiendo menos forastero que vos, aca. dale. dale.

Pilar Alberdi dijo...

Los pensamientos que dan vida a este poema son especiales.
En el pequeño pueblo en donde vivo,junto al Mediterráneo, para ir caminando por el paseo marítimo hasta otro pueblo cercano, debo pasar bajo tres túneles que en su día sirvieron para dar espacio a una carretera que iba por la costa. En ellos, se filtra el agua, en algunas partes se ha roto parte del techo de tierra, por el que se ve como por una ventana, el cielo; y entre túnel y túnel, en esos espacios abiertos al salitre que vuela por el aire, se escucha el mar.
He vuelto a sentir todo eso, al leer este poema.
Abrazos.