sábado, enero 28, 2012

versión II

la noche abroquelada en las ciertas nubes de lo inmenso,
un dibujo inverosímil de la piel, ese terreno que pierde,
donde el lenguaje de lo pequeño es una luz quebradiza que sólo alcanza a iluminar lo que importa, un pedazo de horizonte o un papel arrugado,
ambas cosas son lo mismo en el leve desliz del amor.
no niego el cuerpo que se dibuja ni un hilo de polvo,
no pregunto, el cielo no es de nadie y todo sigue la corriente de mis labios,
esta noche daría la paz de la carne, la lascivia de mis huesos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"esta noche daría la paz de la carne"

y ves por qué te admiro?

scalisto dijo...

¡Gracias por alegrar enero con tus letras!